Pulpo común (Octopus vulgaris)

Playa de Las negras-playazo (Cabo de Gata, Almería)
Foto cecida por Francisco Fornieles Álvarez. Lugar: Playa de Las negras (Cabo de Gata, Almería)

La etimología de la palabra “Pulpo” es una combinación del latín y el griego. “Polypus” proviene del latín que, a su vez, procede de dos términos griegos, “Polloi” (significa muchos) y “Podes” (es lo mismo que pies) (1).

El pulpo común también lo conocemos como “Pop roquer”, Pulpo de roca, “Olagarro arrunta”, o “Polbo” (2).

Parece ser que la procedencia de este crustáceo, así como la de otros seres marinos, es la Antártida. Este animal se originó y evolucionó en dicho continente (durante unos 33 millones de años) y posteriormente se extendió (hace unos 15 millones de años) hacia otros continentes, gracias a los cambios ocurridos en la circulación oceánica planetaria, principalmente, por la circulación termohalina, la cual, unificó los ecosistemas marinos antárticos de aguas superficiales con el océano Atlántico, el Índico y el Pacífico (3).

Actualmente, el pulpo común habita en el mar Mediterráneo y el océano Atlántico este. Se le puede encontrar en los primeros 50 metros de profundidad de los fondos rocosos y arenosos de la costa, pero también donde hay algas, praderas de fanerógamas marinas, así como en zonas fangosas más profundas (4).

El pulpo es un molusco cefalópodo, con 8 brazos y 2 filas de ventosas en cada uno de ellos. Presenta una gran cabeza ovalado-bulbosa, 2 ojos grandes en la parte delantera, complejos y buena visión, así como un cuerpo blando. La boca tiene forma de duro pico, y está situada bajo los tentáculos. Además, tiene un apéndice que actúa como un sifón para moverse a propulsión, ayudándole a escapar de sus depredadores (tiburones, anguilas, o delfines, entre otros) tras expulsar tinta negra (2, 5, 6).

Rápidamente se mimetizan con el entorno para atrapar a sus presas, cambiando el color grisáceo al pardo amarillento, además de la textura de la piel. El pulpo común puede llegar hasta 1m de largo y pesar hasta 10kg. Sin embargo, su tamaño es bastante menor (2, 5, 6).

Este animal se alimenta de crustáceos, moluscos, peces, otros pulpos y carroña. Encuentra refugio y alimento en zonas de fuerte impacto humano debido al aporte de materia orgánica así como a los fondos blandos (4).

Su ciclo de vida es corto, entre uno o dos años. Resulta difícil discernir si es macho o hembra en la etapa juvenil. Sin embargo, en la edad adulta, los machos presentan una evolución en su tercer brazo, el cual actúa como un pene, mientras que los otros dos brazos tienen ventosas agrandadas. Este tentáculo es el que introduce en la cloaca de la hembra para fecundar los huevos. Estas características morfológicas los distinguen de las hembras. Las hembras depositan los huevos en primavera, colgados de una cavidad, refugio, escondite o cueva; como si fuesen un racimo. Dejarán alrededor de 40.000 huevos, que protegerán  hasta su eclosión, sin recibir ningún alimento y muriendo posteriormente. El macho, abandonará a la hembra tras la fecundación (4, 5, 7).

Además, es un animal sedentario, solitario, realiza recorridos cortos, pero no se sabe la distancia que recorre ni la frecuencia. Si se le corta una pata, esta se regenerará; así mismo, pueden desarrollar nuevos tentáculos. Son animales territoriales, solitarios, curiosos, e incluso, inteligentes (2, 4).

 Mercado de las Atarazanas (Málaga)

Existen otras especies en los mercados con las que se puede confundir al pulpo común, como el pulpo blanco, el almizclado, el patudo, o el potón del pacífico (2).

En la actualidad, sucede una gran sobreexplotación de este animal, así como un consumo elevado  superior a la producción nacional; razón por la cual se aconseja comerlo de forma moderada, elegir ejemplares entre los 750gr en el Atlántico (se está consensuando en incrementar la talla mínima debido a que algunos pulpos todavía no son maduros) a 1kg de peso en el Mediterráneo, capturados con líneas, anzuelos, trampas, nasas, además de otros métodos artesanales de pesca. No es recomendable consumir este cefalópodo procedente de la flota de arrastre o pulpo congelado; sin embargo, gran parte del pulpo que se pesca proviene de aguas africanas y asiáticas, las cuales presentan una fuerte presión pesquera. Para luchar contra este uso descontrolado, es preferible respetar las épocas de veda, los planes de gestión y las diferentes regulaciones sobre su pesca. Además de la sobrepesca, el medio ambiente también determina el crecimiento y longevidad del animal, así como la pesca furtiva (2, 8).

Respecto a la composición nutricional, este alimento, por 100gr de producto hervido comprende: 0.95gr de ácidos grasos, 13.39gr de proteínas, 86.9gr de agua, 1.43gr de carbohidratos, 56µgr equivalentes de vitamina A, 2.89mg de niacina, 0.03mg de riboflavina o vitamina B2, 0.06mg de tiamina o vitamina B1, 30.4mg de calcio, 1.53mg de hierro, 215.25mg de potasio, 30.53mg de magnesio, 25.3mg de sodio, y 204.43mg de fósforo (9).

Observamos que el principal macronutriente es la proteína, ya que este animal está formado básicamente de moléculas proteínicas. Sin embargo, la cantidad de agua es muy elevada, razón por la cual, mengua al cocinarlo. Cabe destacar, además, la dosis de potasio, así como la de fósforo-calcio, o la de sodio.  Al ser un animal marino, es lógico que tenga un contenido elevado en sodio y potasio; sin embargo, la relación calcio-fósforo está todavía más incrementada, lo cual resulta curioso debido a que este cefalópodo carece de estructura ósea. Ahora bien, existen otros productos que presentan un contenido superior a 600mg de fósforo por 100gr de producto comestible, como el queso de burgos, las pipas de girasol, los piñones, el bacalao salado, o la levadura seca (10).

El consumo de pescados y mariscos debería ser de al menos 2-3 veces por semana, alternando los productos. Una ración correspondería a unos 150-200gr de producto, si es un pulpo pequeño,  basta con ¼ de kg.

En España existe un gran consumo de este animal, siendo el “pulpo a la gallega” uno de los platos más conocidos. Sin embargo, también lo podemos degustar seco y salado, habitual en la costa mediterránea, o bien guisado con patatas, con tomate, frito con ajetes, o en cocido….etc. Ahora bien, no debemos olvidar que existe una sobreexplotación del mismo, de modo que, modérense.

Bibliografía y webgrafía

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