Los plásticos en alimentación. II parte

Hipermercado de Granada

La problemática causada por la acumulación, cada vez mayor, de plásticos es responsabilidad de todos/as, de las administraciones públicas, de los fabricantes y de los/las consumidores. Por ello, cabe aportar soluciones tanto a nivel estatal como de usuario/a (1, 2, 3).

A nivel Estatal:

-Mediante la economía circular: reducción, reutilización y utilización de materiales con menor impacto ambiental; así como garantizar el correcto reciclado de los residuos.

-Incrementar los impuestos a los usuarios de bolsas de plástico, para intentar alcanzar las 4 bolsas por persona y año, como en Dinamarca y Finlandia.

-Prohibir el uso de micropartículas y bolsas de plástico.

A nivel del usuario/a:

-Evitar tirar los plásticos en cualquier lugar.

-Alternativas sostenibles al uso de plásticos.

-Usar cubiertos, vasos y platos desechables con material biodegradable.

-Unirse a movimientos de personas que apuestan por vivir sin usar los plásticos de un solo uso.

-Reutilizar los envases y bolsas de plástico, alargando su vida útil. Con las bolsas, usarlas para la basura orgánica en lugar de comprar bolsas específicas, además de emplearlas para hacer la compra. Destinar los envases de los helados u otros como fiambreras.

 

En algunos países como Alemania, Finlandia o Dinamarca, llevan años utilizando el “sistema de depósito, devolución y retorno” (SDDR) que consiste en pagar un depósito de 10 céntimos al comprar un envase de cualquier tipo (lata, botella de vidrio, plástico o tetrabrik); que una vez vacío se deposita en una máquina expendedora que devuelve el dinero. En Fortuna (Murcia) existe una empresa que fabrica estas máquinas y ya ha instalado algunas. En la Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares también pretenden implantar el SDDR (9, 14, 15, 16).

Europa y muchos otros países han declarado la guerra al plástico, en especial a las bolsas de un sólo uso. Mediante dos formas: cobrando por ellas, o aplicando un calendario de reducción y bajando su uso, como ya hemos comentado, a 40 unidades en 2025. Con la finalidad que en 2030 todos los envases sean reciclables (6).

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Nuestro país, empezó cobrando las bolsas según su espesor y degradabilidad, entre 5-30 céntimos. Sin embargo, siguen siendo gratis las de menos de 15 micras (las que se usan para fruta), así como los guantes. En 2020 se pretende la prohibición de las bolsas de plástico más grueso y que las de 15 micras sean biodegradables. En algunas Comunidades y regiones Españolas se está actuando de forma pionera (6):

-En las Islas Baleares y en la Comunidad Valenciana, mediante el Anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, se prohibirá vender capsulas de café, platos, cubiertos, vasos y bandejas no reciclables a partir de 2020 (6, 107).

-En los restaurantes navarros utilizarán agua de grifo y en las administraciones públicas deberá haber una fuente pública (6).

-Cataluña cobrará por las toneladas de basura que llegan a los vertederos (6).

-En Villajoyosa (Alicante) los residuos plásticos que se obtienen del mar los convierten en hilo para hacer prendas de ropa, conocido con el sello de Ecoalf (2009), empresa dedicada a elaborar ropa reciclada. En Girona, está ANTEX, fábrica que produce hilo a partir de plástico, terminando en Santander, donde se confeccionan tejidos (9).

-Desde la empresa madrileña “Ecosistema Urbano” (despacho de arquitectura) les dan otra utilidad a los plásticos, empleándolos como elementos para la construcción (4).

-Creación de un material biodegradable denominado “Shrilk”, gracias al investigador Javier G. Fernández (12, 13).

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Los tipos de plásticos utilizados para productos alimentarios son: Polietileno de Tereftalato (PET), Polietileno de Alta Densidad (PEAD), Policloruro de Vinilo (PVC), Polietileno de Baja Densidad (PEBD), Polipropileno (PP), Poliestireno (PS), Ácido Poliláctico a Base de Plantas (PLA), Otros. Ver TABLA (20, 21):

 

Respecto al uso de plásticos en alimentación, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), certifica que plásticos y que componentes (aditivos) de los mismos son aptos para el ser humano atendiendo a unos niveles máximos permitidos. Actualmente, podemos encontrar estos polímeros envolviendo cualquier alimento, con mayor o menor actividad de agua; bien con una textura más dura o todo lo contrario, en frutas, verduras, carne o pescado crudo, congelados, agua, etc. Pero… ¿son seguros? Según los límites tolerados y la reglamentación existente, la gran mayoría de estos plásticos sí están permitidos para uso directo e indirecto con alimentos, salvo algunas excepciones, como los microplásticos y nanoplásticos, los cuales, deberían ser mejor estudiados por los grupos de expertos/as. Además, los materiales compuestos por PET reciclado, no se tendrían que calentar en microondas u horno convencional. Respecto a alimentos crudos que puedan tener exudaciones hacia el exterior, como carne, pescado o marisco y se presentan en bandejas de plástico, con una almohadilla en su interior, deben usarse en condiciones en las que se evite el contacto directo entre la mezcla activa y los alimentos, así como no exceder la capacidad de absorción de fluidos del absorbente (22-96).

Sin embargo, los estudios demuestran que algunos compuestos de los plásticos, sí que son perjudiciales para el ser humano, como por ejemplo el bisfenol-A (BPA), que se utiliza en polímeros de policarbonato, contenedores epoxi recubriendo latas metálicas utilizadas en la conservación de alimentos y bebidas. Esta sustancia actúa como disruptor endocrino, químico que puede alterar el equilibrio corporal evitando que el sistema endocrino funcione correctamente, pudiendo ser causa de algunos cánceres como el de mama o próstata. Además, se observa correlación entre el BPA, diabetes y obesidad de trabajadores expuestos, así como en la población general. Empero, es necesario realizar más investigaciones (98-102).

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Las alteraciones endocrinas provocadas posiblemente, en parte por materiales plásticos, son cáncer de mama, problemas ováricos, erupciones tiroideas, carcinoma testicular, Alzheimer, esquizofrenia, daño nervioso y obesidad. No obstante, cabe realizar más estudios (103).

Otro de los componentes presentes en plásticos y en otros, es el ftalato, el cual puede estar implicado en factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad, diabetes mellitus 2 e hipertensión. Debido a que este compuesto presenta una semivida fisiológica corta, así como abundantes metabolitos, los estudios realizados no han demostrado efectos a largo plazo ni tampoco se han realizado investigaciones de dichos metabolitos (104).

Ahora bien, a nivel de consumidor, deberíamos tomar en consideración que en muchos de estos materiales vienen una serie de indicaciones, como “apto para microondas”, “apto para lavavajillas”, etc. Sin embargo, si no es bajo la supervisión de los profesionales, no sabemos qué tipo de aditivo contienen; tan solo el material del cual está hecho.

 

Por tanto, contestando a la pregunta realizada más arriba, seguros, seguros, no son, ya que pueden haber pequeñas migraciones de compuestos nocivos hacia el alimento, además de lagunas en cuanto a la legislación vigente. Asimismo, debe subrayarse la necesidad de incrementar los estudios en la materia aquí tratada. Por tanto, bajo nuestra humilde opinión, sigamos las instrucciones/recomendaciones/indicaciones de los productos de plástico para uso alimentario, y luego reciclemos-los; es más, cuanto menos uso les demos, mejor, poniendo en práctica alguna o todas las medidas propuestas en “soluciones” a nivel del consumidor, porque la principal forma de actuar y paliar este problema comienza por nosotros/as mismos/as, desde nuestro hogar, concienciándonos al respecto. No solo nos ayudaremos a nosotros/as mismos/as, también al planeta.

 

Bibliografía y webgrafía

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