Senderuelas (Marasmius oreades)

Senderuelas de Capileira (Granada)

Estas setas reciben otros nombres populares como carrerilla, ninfa, pucherete, falso muserón, “camasec”, “carrereta”, “carrerola”, “moixina”, “senderiña”, “marasmio jangarria”, “esclatasang caminer”, etc (1).

No obstante, el nombre científico para este hongo es Marasmius oreades (M. oreades), pero ¿Qué significa? Marasmius procede del griego, nombre que se puede traducir por depauperación, consunción, debido a su extrema delgadez; por consiguiente, oreades, derivado también del griego, significa ninfa de la montaña, de los prados, de los bosques, por el hábitat donde se encuentran, así como por los círculos que forman (2).

 

Los círculos que establecen se denominan “Anillos de hadas” o “Corros de brujas”. ¿A qué es debido este nombre tan enigmático? Cuenta la leyenda que antaño las hadas acudían a danzar en círculos en zonas alejadas de los humanos los días de luna llena, entonces, los sapos acudían y se sentaban a contemplar la escena. En el lugar donde se aposentaban salía una seta, pero si el sapo era venenoso, el hongo lo era también (3).

Es de todos/as sabido que el desconocimiento de la situación ha llevado al ser humano a asociar lo desconocido con lo mágico, con lo divino, por tanto, las setas no iban a ser una excepción. Estos círculos se vinculaban a la hechicería, a lo maligno, a lo supersticioso, a lugares de encuentro y jolgorio de hadas, duendes y brujas, surgiendo de un día para otro (3).

Pero, ¿Desde el punto de vista científico, qué son realmente estas formaciones? Ya a finales del siglo XVIII se descubrió que algunas setas crecían de forma circular, entre ellas las aquí mencionadas. Todas las setas forman parte de un organismo de mayor tamaño denominado hongo, el cual, está enterrado conformando una red celular llamado micelio, que es la parte por donde se alimenta el hongo. Este entramado fibroso se extiende estableciendo un anillo de crecimiento, aproximadamente de 50cm cada año. En el micelio se acumula gran cantidad de nitratos, aprovechados por las plantas circundantes que viran a más verdosas. Sin embargo, en el centro del corro, la concentración de nitratos es tan alta que la hierba muere adquiriendo una tonalidad verde clara (3, 4).

Semi corro de brujas de Capileira (Granada)

Estas setas con pie crecen anualmente de forma gregaria, es decir, en “moños”, formando una masa espesa (cespitosa), configurando grandes corros de brujas. Los sombreros o píleos son globosos con forma cónico-convexa o de campana, de 2 a 8cm de diámetro y con una protuberancia, parecida a un pezón grande en el centro (mamelón). La capa externa del píleo, la cutícula, no se separa de la carne; tampoco presenta “vello” (glabra) y además es translúcida o higrófana, presentando un color rosado a ocráceo más oscuro si el ambiente es húmedo. El margen cambia de decurvado a plano según el estadío, así como de opaco a transparente y finalmente a sinuado. Sus láminas se modifican de sinuadas a libres, más separadas y gruesas, de coloración blanco-cremosa. Además, contienen láminas intercaladas (lamélulas) concoloras. El pie tiene forma de cilindro de 4 a 10cm*0,4cm, duro y cartilaginoso, con una coloración cremosa más clara que el sombrero, vacío y con la base peluda (estrigosa) por hifas blancas. La carne es muy elástica, dura, fibrosa y de color blancuzco. El olor recuerda a las almendras amargas, sin embargo tienen un sabor dulce. Su esporada también es blanca (4).

Las esporas viran de ovoideas a elipsoidales con un tamaño de 7*6µm, vidriosas, lisas y escasas en azúcares. Las estructuras productoras de esporas, los basidios, poseen forma de clavo. No contienen cistidios, son estériles. La cutícula himeniforme también presenta células claviformes con dos paredes, en ocasiones separada por irregulares lóbulos. Contiene gran cantidad de conexiones (4).

 

La podemos encontrar en numerosos lugares como prados, praderas, jardines y bordes de caminos durante la primavera u otoño, formando los círculos de hadas. Es una especie parásita pero muy común en la península (4).

 

El Marasmius collinus (seta tóxica) es la especie que puede presentar confusión con la M. oreades, sin embargo la diferencia radica en que el pie de la primera se parte fácilmente, mientras que la segunda al girar el sombrero con la mano, conseguimos retorcerlo casi 180° sin romperlo; las láminas de M. collinus están más juntas y huelen a ajo o cebolla. Respecto a la M. oreades, es mejor cocinarla, ya que en crudo puede contener trazas de ácido cianhídrico además de causar excitación (4).

Se pueden secar dejándolas al aire libre al sol, para disponer de ellas cuando las necesitemos. Sin embargo, el pie se quita por su fibrosidad. Mejor consumir los ejemplares maduros pero no viejos (4).

Moño de Senderuelas de Capileira (Granada)

M. oreades presenta una aglutinina (MOA), es decir, un compuesto integrado en la papaína, constituido dentro del grupo sanguíneo B, capaz de unirse a una serie de carbohidratos y producir una actividad proteolítica o de rotura proteica dependiente de calcio. Podría ejercer un efecto tóxico, alterando la adhesión celular así como la viabilidad celular. Resulta pertinente tomar en consideración, la necesidad de realizar más estudios al respecto (5-9).

 

Las setas pueden acumular metales pesados como el plomo, el mercurio, el cadmio o el cobre, los cuales, en exceso resultan tóxicos para el ser humano. M. oreades presenta cantidades bajas de dichos compuestos, aunque depende de las propiedades físicas del suelo, de la ecología del hongo, de la parte estudiada y del lugar de recogida. Los estudios realizados en la provincia de Lugo no refieren cantidades tóxicas de estas sustancias para el ser humano. No obstante, no es una de las setas que más metales pesados acumula (10-14).

La parte de la seta que más metales pesados acumula es el himenóforo (suele ser la parte inferior del sombrero, compuesto, por ejemplo, por láminas, pliegues o tubos), mientras que el resto del hongo contiene una menor proporción de los mismos (10, 11).

 

Hay que tener muy en cuenta que las setas en un ambiente contaminado, por ejemplo por el desarrollo previo de actividad minera (tal es el caso del este de Eslovaquia), comprenden elevadas cantidades de dichos compuestos, especialmente de mercurio y cadmio, tóxicos para el ser humano (15).

En cualquier caso, es recomendable cocinar bien esta seta para disminuir la cantidad de tóxico en su estructura (10, 11).

Senderuelas de Lanteira (Granada)

Los principales ácidos grasos contenidos en la M. oreades son el linoleico, el oleico y el palmítico, presentando un valor medio de 70,9%. La suma de los ácidos grasos insaturados representaron un promedio del 51,7% del ácido graso total. La relación de insaturados/saturados fue del 1,1%. El ácido linoleico está presente en un 30,9%, mientras que el ácido oleico en un 17,8% (16).

Respecto a otros nutrientes  analizados, M. oreades contiene los siguientes (17):

En la TABLA observamos el porcentaje de proteína en peso seco, las cenizas (conjunto de minerales) en porcentaje de peso en seco, y por separado el fósforo, potasio y calcio en gramos por kilo de peso en seco. Apreciamos que el potasio y la proteína en crudo son valores considerables, con 20,8gr/kg y 52,82%, respectivamente.

También se ha concluido que estas setas podrían tener un efecto anticancerígeno, ya que son capaces de afectar el proceso de tumorogénesis a través del bloqueo directo de la activación de NF-jB en el nivel IKK. Sin embargo, cabe realizar más estudios (18).

 

¿Cómo las podemos consumir? Hemos mencionado anteriormente que una forma correcta para conservarlas es deshidratadas. Las sumergimos en agua hasta su total hidratación y proseguimos a su cocinado, nunca comerlas crudas. Les quitamos el estípite o pie y las podemos tomar en sopas, para incrementar el sabor de las mismas, en revueltos, en tortilla, como guarnición de carnes y/o pescados, o en una receta típica catalana, el fricandó.

Finalmente, no debemos olvidar las buenas prácticas de recolección, respetando siempre el monte para poder disfrutar año tras año de estas maravillas micológicas.

 

Bibliografía y webgrafía

 

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